De turismo por la Barranca del Cobre en Divisadero
La Vuelta a Chihuahua se ha reanudado después de la jornada de reposo en Creel. Ayer tuvimos la ocasión de hacer turismo. Visitamos una de las grandes maravilla La Barranca del Cobre en Divisadero. Es un enorme cañón que según nos explicaron es la misma cordillera que El Gran Cañón del Colorado, que atraviesa América. Los que conocen los dos comentaron que el mexicano es todavía más espectacular. Os aseguro que es enorme y la altura impone mucho. Algunos se atrevieron a subirse a La Piedra Volada, una roca que está en un cortado de más de 100 metros y que además se mueve.
Allí los indios aprovechan para vender su artesanía, collares con piedras de la montaña, cestitas, pulseras, de todo. Una de las cosas que más nos sorprendió de una de las mujeres que se encargaba de vender esos productos es que con sólamente 17 años ya era madre de dos niños. El contraste de culturas es abismal.
Después de la montaña nos fuimos tranquilamente a visitar otro de los puntos obligados, la Cascada Cusarare con 30 metros de altura y en donde algún valiente aprovechó para bañarse. Y para cerrar el día que mejor que con unos tacos, varias Tecates (cerveza) y un maricahi cantando a nuestro lado.
Hoy las cosas han vuelto a la normalidad. Estamos en las últimas etapas de la vuelta y de Creel los corredores se han presentado en Cuauthémoc con varios minutos de adelanto. Las fuerzas van escaseando pero la velocidad sigue siendo muy alta. Esto es muy conocido por la fama de sus manzanas y por la colonia menonita de sus alrededores.
Deportivamente el protagonismo ha correspondido para Adrián Palomares del Fuerteventura pero que fue neutralizado por el pelotón a solo 3 kms para la meta. Al final sprint y victoria para Keven Lacombe del Kelly Benefit de Estados Unidos.
























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